Ejercicios y posiciones antalgicas
En
el inicio de una era llena de "Saber" es imperativo comprender que
debemos prepararnos para un hecho trascendente como el embarazo y el parto.
Esta preparación incluye no sólo a la pareja embarazada sino a su entorno íntimo
familiar, es decir, hijos, abuelos, suegros e inclusive amigos o amigas. En
realidad debemos considerar que la preparación es permanente y mantenernos
siempre en un estado óptimo de salud física y mental y hacer los ajustes
convenientes cuando el embarazo se presente.
Los
ejercicios de fortalecimiento de los brazos, muslos, piernas, espalda y abdomen
son pilares para enfrentar adecuadamente el embarazo y el intenso esfuerzo del
trabajo de parto y parto. Manejar técnicas de relajación ayuda a ahorrar energías
y descansar plenamente pudiendo aprovecharse estos momentos para establecer un
contacto sin palabras, íntimo y único entre madre e hijo. La estimulación para
la inteligencia comienza aquí y se impone como un amoroso deber materno y un
agradecido derecho del niño.
Durante
el embarazo, al nutrir una pareja de conocimientos básicos de la anatomía de la
mujer, del proceso de fecundación del óvulo, del desarrollo del embrión y del
feto visualizando las imágenes logradas con tecnologías actuales, proporciona
una aproximación interesante, real, estimulante y alegre al fenómeno de la
procreación. Informarse acerca de los síntomas y cambios que ocasiona el
embarazo en el cuerpo y mente de la mujer y el hombre ayudan a la pareja a
comprender y manejar mejor los "malestares" propios de este hecho
fisiológico. Una pareja preparada se defiende mejor de la confusión que puede
generar la información subjetiva y muchas veces incompleta que otras personas
les pueden transmitir, casi siempre con buena intención.
La
pareja se considera de primordial importancia al involucrarse totalmente en el
proceso de tener un hijo y su participación activa e interesada le permite el
acceso a información antes considerada sólo femenina. Se convierten en
excelentes "compañeros de embarazo" cuando descubren con alegría lo
profundo y trascendental del proceso que ambos están viviendo. El fenómeno
personal de la paternidad se nutre con un vínculo mas intenso con su mujer y
mas precoz con su hijo aún en el útero.
Del
conocimiento de las diferentes alternativas existente en la atención del parto
surge la libertad para escoger el medio compatible en donde ocurra este
importantísimo acontecimiento. Así, una mujer y su pareja pueden decidir con su
médico tener a su hijo en una maternidad convencional, en un centro
especializado en atención del parto natural o sencillamente tener un parto en
su propia casa.
La
práctica de las diferentes posturas contra el dolor (posiciones antálgicas) y
para el parto, en especial aquellas posturas verticales en sus múltiples
variantes y con los beneficios que ellas generan, facilitan la tolerancia y el
control de los últimos momentos del periodo de dilatación del trabajo de parto
y período expulsivo. La pareja o en su ausencia, la preparadora u otro
individuo preparado, comparte y ayuda a la mujer en todo momento, siendo un
asidero físico y espiritual que representa un pilar de gran valor cuando los
miedos y el descontrol quieran perturbar el proceso.

La técnicas de relajación, la respiración, las visualizaciones y el agua tibia
de una bañera se convierten en factores de primera línea que complementan a las
posturas, otorgando a la mujer, en ocasiones, un dominio de la situación que
dejarían boquiabierto a cualquier defensor de la analgesia obstétrica. La
experiencia esta llena de anécdotas impresionantes de la mujer que llegan a
conversar tranquilamente entre una contracción y otra, interrumpiendo su charla
sólo para pujar y parir a su hijo. Las hemos visto reir, bromear e inclusive
cantar en esos momentos así como mantener un silencio sobrio en donde la mirada
perdida o los ojos cerrados dan cuenta de una hermosa y última compenetración
instintiva con el cúmulo de intensas sensaciones que la hacen plena en ese
instante.
l
entrenamiento y la motivación consciente capacita y predispone a la mujer hacia
una lactancia precoz con el establecimiento de un vínculo inicial y sin temores
con el recién nacido, que ha llegado en un ambiente cálido y sin violencia. El
objetivo de toda esta preparación integral es proporcionar herramientas que
ayudan al goce pleno del embarazo, al acercamiento y unión más íntimo de la
pareja, al contacto consciente y estimulador madre niño desde el útero y la
creación de una elevada autoestima que fortalezca una poderosa actitud positiva
hacia el parto. Los beneficios son obvios.
Por Dr. Beltrán Lares Díaz
- Médico Obstetra y Ginecólogo